Leche Negra – Fraskito

Leche negra Fraskito

Para los amantes del flamenco contemporáneo el nombre Francisco Rodríguez Fernández, Fraskito, no será desconocido. Compositor, productor y arreglista recurrente en el género, su último álbum propio data de 2010 con Tierra y sangre, homenaje sonoro a Miguel Hernández. Ocho años después se renueva con Leche negra.

Transcurrido ocho años, tres de los cuales ha dedicado a la creación del disco, el músico nos deja 11 pistas con una duración total de casi una hora. Los elementos clásicos del flamenco se fusionan en Leche negra con otros experimentales. Fraskito mantiene al micrófono el cante dolido y profundo propio.

Las letras divagan por derroteros variados. Así encontramos referencias a las teorías del pensador Z. Baumann junto a guiños a Paul Celan, John Lennon, Donato Ndongo o Manuel Machado. Fraskito muestra debilidad en sus vericuetos alocados; le sienta mejor ceñirse a los cánones y aderezarlos con arreglos que viajar a la luna.

Las incursiones en el jazz aportan una dimensión peculiar, elegante pero extraña. Leche negra supone un ejercicio de experimentación en el sentido puro de la palabra. ‘¿Por qué no?’, parece preguntarse Fraskito a cada paso. ‘Sólo los valientes perduran’.

El problema de disparar en diversos frentes es que algunas balas aciertan y otras se pierden a lo lejos. Junto a cortes solventes encontramos otros sonrojantes, ‘frankenstein’ o fallidos de tal o cual manera. En perspectiva Leche negra no logra homogeneidad estilística ni de camino, lo que sumado a los altibajos en la lírica de Fraskito deja un resultado desangelado por momentos.

En su edición física éste Leche negra ve la luz en caja de plástico, con un diseño interior que hace honor al color de su título: la galleta extracta la portada mientras su fondo no muestra decoración alguna. Consta de un libreto con cuatro páginas que incluye fotografía del artista, créditos de grabación y una breve explicación sobre las inspiraciones del guitarrista. Sin alardes, hecha para cumplir los estándares mínimos.

Más lejos del flamenco de lo esperado, más cerca de la canción de autor o de la bossa, Fraskito crea un mundo propio conformado por influencias diversas, agitadas, revueltas. Leche negra no deja indiferente, pero no necesariamente en un buen sentido. Es uno de esos discos que te hacen enarcar una ceja. Puede convencerte o dibujarte una mueca. Nos encontramos en este segundo grupo.

Con buena técnica, las ideas diáfanas del compositor viajan de lo naíf a lo absurdo y de ahí al homenaje. ‘Todo muy loco’, que se dice en la calle. Dadle un tiento. Quizá descubráis una obra contestataria o un revulsivo. A nosotros nos parece demasiado dispersa, aun cuando reconocemos los arrojos de Fraskito. No compramos esta puesta al día.

Cinco Pasable

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