La Verdad Y La Belleza – Tòfol Martínez

La verdad y la belleza Tòfol Martínez

El músico Tòfol Martínez proviene de la escena blues, con álbumes como No panic! de 2017 o 1979 de 2014. Para su disco La verdad y la belleza ha querido ir más allá, darse otro aire, ¿comenzar una nueva etapa? En estas 14 canciones con colaboración de Lichis y Litus cambia de género, atrevimiento al que pocos artistas se lanzan.

No se ha tirado de cabeza al trap ni al metal extremo, por supuesto (no estamos tan locos). En la referencia de este año encontramos soft rock con poso en la canción de autor y ramalazos pop en algunas estructuras musicales.

Las guitarras acompasan discretas a la voz de Martínez, protagonista absoluta de la mano de sus letras de La verdad y la belleza. Su registro se acerca al del varón rasgado que tan buen arraigo ha tenido en este país. Resulta fácil entrever sus filias de juventud entre las líneas de cada canción.

Del mismo modo en aspectos como el sentimiento o el cuidado de los matices, Tòfol Martínez guarda parte de su labor como artífice blues. En su esfuerzo por viajar desde este género al rock de estribillo estable y sonidos asequibles obtiene una curiosa pasta de rock árido con olor a Los Rodríguez más melódicos.

El cambio de tercio no ha sentado mal al artista, que se atreve incluso a ejercicios variopintos -escuchen si no me creen Ningún reproche-; en lo técnico se rodea de manos diestras, las composiciones no tienen mácula dentro de su tono.

Tòfol Martínez ha tirado la casa por la ventana con la edición física. Nos llega con una funda protectora de cartón; en su interior un digipack duro con el CD, el listado de canciones y un pequeño apunte del autor, amén de decoración apropiada a la portada.

Lo gordo viene después. Junto al digipack nos dan un tomo (nada de libreto en grapa) de lateral sólido. En su interior y a color tenemos fotografías, dibujos, letras de las canciones, agradecimientos, un prólogo literario y detalles técnicos de la composición y grabación. La verdad y la belleza renueva nuestro amor por las ediciones físicas, Martínez se diferencia mucho con su apuesta: si te gusta el álbum, su formato CD es indispensable en tus estanterías.

Si un ‘pero’ ponemos a La verdad y la belleza es su predictibilidad. Como esa película cuyo final se ve venir desde los primeros minutos, el intérprete sabe quién quiere ser, qué está emulando, y sus notas no nos demuestran que tenga intención de mover una coma del guión trazado de antemano.

Desde su voz de bar nocturno hasta los acordes decididamente fijos dictan que en esta primera referencia rock ya hemos tenido suficiente novedad como para ponernos a innovar. Las variaciones tonales a lo largo del álbum permiten que sus más de tres cuartos de hora respiren. Hasta aquí bien; animamos a Tòfol Martínez a explorar sus capacidades sin miedos ni prejuicios.

Seis Interesante

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