The Falling Man – Sam Scares

The falling man Sam Scares

La historia de Sam Scares resulta peculiar. Nacidos en 2015, su primera referencia de estudio de 2016 cuenta con un único miembro: Sergi Aparici Mañé (cuyas siglas SAM dan nombre al grupo). Para The falling man, su segundo trabajo, Sergi incluye a tres artistas de su antigua banda -Artëma-, conformándose Sam Scares como cuarteto. Cabe deducir que este nuevo intento encontraremos algo distinto al anterior. Edita Rock Estatal Records.

Nos comentan que las 12 canciones de 50 minutos de duración total narran la metáfora del ‘hombre que cae’, traducción libre del título, como álbum conceptual. Este hombre se lanza la vacío en una caída sin fin en la que rememora vivencias y reflexiona sobre la existencia. El disco se divide en tres actos de cuatro, cinco y tres pistas respectivamente.

Sam Scares bebe para su creación del groove metal que sucedió al thrash en los 90 como foco de atención pública y del heavy metal en los adornos y el espíritu general de la referencia. De este modo tenemos una banda que tira de clásicos en los momentos melódicos y de carácter y fuerza en sus instrumentales contundentes.

The falling man destaca por una composición creativa en sus estructuras en corto y una sonoridad no por vista menos llamativa. Hay mucho de metal alternativo anglosajón en esta referencia -y no solo porque Sergi Aparici interprete las letras en inglés.

El líder de la formación sabe tapar sus carencias vocales en registros estables ayudados de connotaciones rasposas y cambios de tercio recurrentes, amén de cierto trabajo de post-producción. A este respecto el productor Damien Rainaud hace brillar a Sam Scares, consigue que las líneas diversas encajen con la suficiente apreciación.

En su formato físico encontramos un digipack sobrio en adornos interiores pero con una portada y contraportada envidiables. Dentro tenemos a un lado el disco con letras brillantes y nubes púrpuras y al otro el libreto, que tapa la sombra del ‘hombre que cae.

En sus 12 páginas tenemos letras, fotografías individuales en notable calidad de los miembros del grupo (y una en conjunto como cierre), agradecimientos y créditos técnicos. Mención especial a su portada, en que leemos el mantra “I lived, I lost, I suffered, I hated and I fell forever and ever”.

The falling man pone a Sam Scares en el mapa sonoro del país. Aúna esfuerzos alternativos con el metal más groove y el resultado es apto para ambas vertientes y sus seguidores. Nos electrifica con sus tonalidades duras a la par que juveniles. Una mezcolanza deliciosa entre lo veloz y lo cercano.

Aun en canciones lentas como A lonely road pueden transmitirnos un ambiente y un sentimiento. El grupo con buena técnica y garra que puedes ver en un festival metalero o abriendo para Hora Zulú sin desentonar en ninguno de los escenarios. Un rayito de esperanza, vaya.

Siete Bueno

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